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  • Foto del escritorSebastián Mealla

Paciencia: Madre de todas las virtudes

Es una frase que escucho desde hace mucho tiempo. La vuelvo a leer y parece armada, hecha por alguien que creería saber que es lo que dice.


Reflexionando, lo primero que me surge es que hay un momento para todo. A veces queremos acelerar ciertas cosas, que pasen más rápido, cuando el contexto y las situaciones todavía no están listas para eso.


En algunos momentos, sucumbo a la tentación de querer acelerar procesos buscando que todo suceda a mayor velocidad, argumentando, muchas veces, no tener tiempo para esperar.


No sólo eso, sino que también predico en esta actividad a la que me dedico que es el coaching y el logro de resultados, de que todo depende de nosotros y de la energía que le pongamos a las cosas.


¿Entonces corresponde esperar o no?


Aquí entra en juego la palabra "Esperanza", una palabra que por mucho tiempo tuvo una connotación muy positiva para mi, hasta que un buen día, eso cambió.


Mutó porque alguien me dijo que esperanza venía de esperar. Entonces que si yo quería lograr que las cosas pasen que es lo que iba a buscar, ¿tener esperanza o ponerme en acción?


Claramente el quedarme esperando no lo veía como la mejor alternativa, es más, por mucho tiempo promoví en mis trabajos de consultoría cambiar esperanza por acción.


¿Son excluyentes?


Lo que, hace relativamente poco tiempo, me di cuenta es que ambas no son excluyentes.


Aquí entra una distinción relevante que pude distinguir, haciéndome las siguientes preguntas: ¿Depende de mi o no depende de mi? Si depende de mi ¿Es al 100% o hay partes que no me corresponden?


Entonces aquí la esperanza volvió a tener protagonismo.


Me di cuenta que frente a situaciones que no dependen de mi y que yo quiero que sucedan, una vez hecha mi parte y lo que yo puedo conseguir, el resto se transforma en esperanza. Esto en el sentido de, que realizadas todas las acciones posibles, lo que queda es encomendarse.


Puede que te estés preguntando en esta instancia ¿Cómo me doy cuenta si hice todas las acciones posibles?


Es una muy buena pregunta a responder...


Muchas veces considero que no nos damos cuenta solos de esta respuesta. Necesitamos del otro, de los otros, ya que como observadores que somos estamos limitados a ver solo una parte de la historia. Otras personas, experiencias, pueden complementarnos y mostrarnos si lo que hicimos fue suficiente o todavía podemos hacer algo más.


A veces, también es una sensación que sucede al mirarme al espejo. Si la ansiedad aparece es porque probablemente hay algo que puedo hacer o dejar de hacer para lograr eso que anhelo.


Agotado esto o sin respuestas posibles al que más puedo hacer, lo que queda es la esperanza. Y aquí es donde entra la paciencia, porque para lograr esa espera la voy a necesitar. Buscar en definitiva, que durante el proceso de espera, frente a algo que puede suceder o quizá nunca suceda, estar en paz.


No significa dejar de hacer, ya que muchas veces la paciencia también viene acompañada de acción y construcción permanente.


La parte que si podes hacer necesitas seguir haciéndola. Por ejemplo, si lo que buscas es una oportunidad laboral, la paciencia te va ayudar a llevar adelante la espera de que encuentres a la persona que pueda brindártela. Y, en esa espera, hacer todas las acciones que dependen de vos para volverte visible, mejorar tus habilidades, aumentar esas posibilidades, en un estado de serenidad, sabiendo que por más que hagas lo que hagas, esa persona nunca aparezca.


Y si por más que acciones, tengas paciencia, esperanza, eso no sucede. Me refiero si por más que juegues 10 cartones al día, le reces a tus santos, estudies probabilidades y estadística, no te ganes la lotería....tranquilo o tranquila. Quizá sea una hermosa oportunidad para darte cuenta de que no es por ahí. Que tu búsqueda va por otro lado.


Aquí creo aparece nuevamente la coherencia. ¿Lo que estás haciendo se condice con lo que elegís hacer? Lo que estás esperando, ¿estás dispuesto con todo tu corazón a seguir haciéndolo? Y si es así ¿pensás hacerlo hasta el fin de tus días o debe tener una fecha de caducidad?


Si estas preguntas encuentran respuesta y la paz aparece al darte cuenta de que estás dispuesto o dispuesta a seguir esperando... quizá sea por ahí. Algunos dicen, la próxima puede ser la buena, la que se te de... donde lo logres...


Ahora, si hiciste todo lo que podías o creías que podías hacer y la paz no aparece al esperar, quizá la respuesta sea que tu búsqueda va por otro lado o quizá necesites abrir conversación con alguna persona que pueda ayudarte a mirar un poco más allá de lo que estás pudiendo ver vos solo o sola.


Lo que he aprendido este último tiempo es que si estoy seguro de algo, dudo, ya que mi certeza puede estar sesgada a los límites de lo que yo veo.


Y si lo lográs será un hermoso momento para celebrar que has cultivado la paciencia necesaria para hacer que las cosas pasen. Siempre acordate de celebrar. A veces invertimos mucho tiempo en algunas acciones y cuando las logramos ya estamos buscando una nueva. Te invito a parar, brindar y celebrar lo que conseguiste con entusiasmo.


Hasta la próxima.




Este post no pretende dar respuestas. Lo que busca es, desde la reflexión, generar preguntas e inquietudes para que sigas construyendo la vida y relaciones que elegís, mirándote a vos y a tu equipo como los principales responsables de los resultados logrados. Si en algo puedo ayudarte para que eso pase, escribime.














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